martes, 27 de febrero de 2018

FIO 2018 - P.N.MonfragĂŒe




¡Hola amigos!



Este pasado fin de semana, he estado por primera vez en el Parque Nacional de MonfragĂŒe, durante la FIO 2018.

Este paraiso natural, cuya joya es el åguila imperial ibérica, no me defraudó. Aunque no estuvimos pajareando todo lo que me hubiera gustado, sí que pude ver al emblema del parque durante unos pocos minutos, y ademås en plena acción, dando caña a uno de los 7 buitres negros que pude ver:



Águila imperial ibérica y buitre negro



Águila imperial ibérica y buitre negro


Águila imperial ibérica y buitre negro


Águila imperial ibérica


También estuvimos en el mirador del castillo, privilegiada atalaya desde la que se controla una amplia panoråmica, propicia para observar a los buitres leonados desde una perspectiva muy poco habitual, ya que se encuentran por debajo de ti. Por toda la zona de roquedo, también es habitual el roquero solitario:


Buitre leonado


Roquero solitario


Y por supuesto, multitud de pequeños pajarillos desde los habituales carboneros y herrerillos, hasta las currucas capirotadas.


Curruca capirotada (macho)


La lista completa de observaciones la tenéis pinchando aquí.


En cuanto a la feria, muchos stands y puestos, donde habĂ­a de todo (cĂĄmaras, objetivos, trĂ­podes, hides, telescopios, libros, talleres...) y las charlas y exposiciones, que fue lo que mĂĄs me gustĂł. 

Lo que menos, la tensiĂłn y competiciĂłn insana que descubrĂ­ entre las marcas de fotografĂ­a.


En fin, que lo realmente importante fue descubrir este gran espacio natural, rodeado de tan buena gente, porque nos reunimos allĂ­ un buen puñado de amigos. Dar la enhorabuena, otra vez, al gran Jorge Barrena que ganĂł el concurso de fotografĂ­a en el apartado de "aves de Extremadura".


Espero que os haya gustado la entrada.

¡Un saludo a todos y hasta la prĂłxima!




lunes, 19 de febrero de 2018

Amiga mĂ­a





¡Hola amigos!



Hoy regreso para contaros la historia de nuestras cigĂŒeñas.

El dĂ­a 4 de Enero, Dionisio regresĂł un año mĂĄs a su nido. Es la cigĂŒeña que primero llega de las 4 a la espadaña de la iglesia. Tras un largo periplo, volviĂł a su casa listo para comenzar un nuevo ciclo, junto con su pareja, Clementina. 

Los primeros dĂ­as fueron bastante adversos, pues el aire helado no era la mejor terapia de adaptaciĂłn que habĂ­a soñado mientras migraba de regreso a tierras bautas. Pero Ă©l estĂĄ ya muy curtido y ha pasado los peores temporales imaginables, y ahĂ­ sigue. Es una cigĂŒeña muy fuerte, pues hasta en los veranos mĂĄs secos consigue sacar adelante a su prole en estas tierras castellanas, que a veces son tan ĂĄridas como ese gran desierto africano que sobrevuela dos veces al año; el SĂĄhara.

La segunda semana de Enero ya se puso manos a la obra. Una vez recuperado de sus agujetas, comenzó con la reparación y adecuación de su viejo nido, prospectando las zonas de siempre; viñedos y choperas. Allí encuentra fåcilmente las ramitas adecuadas para tapizar su hogar.

Los siguientes dĂ­as fueron los peores ya que comenzĂł a llover y a nevar, algo que detesta Dionisio cuando tiene que soportarlo ahĂ­ arriba Ă©l sĂłlo. Por otra parte, sabe muy bien que para el campo es ideal pues eso significa que tendrĂĄ una buena Primavera, con insectos y charcas a las que acudir para conseguir alimento.

Cuando estå en el nido, Dionisio se distrae viendo pasar los coches por la carretera, a la gente por la calle de la iglesia, los rebaños de ovejas que llega a ver desde su privilegiada atalaya, la cantidad de buitres y milanos que sobrevuelan su posición, y cómo no, cada atardecer.

El 23 de Enero, volviendo de picotear algo en una tierra a las afueras del pueblo, se encontró con que su joven vecino acababa de llegar también, unos crotoreos de bienvenida rompieron el silencio del vecindario.

Al dĂ­a siguiente llegarĂ­an los problemas de verdad, pues una tercera cigĂŒeña llegĂł al campanario. Con el horizonte del color de sus picos y patas, las siluetas de las zancudas revelaban que Dionisio pasĂł la noche con ella. Por lĂłgica, esa reciĂ©n llegada debĂ­a ser Clementina, pero el atardecer del dĂ­a siguiente descolocarĂ­a todo el proceso; Dionisio volvĂ­a a estar sĂłlo y el nido vecino ahora estaba completo. ¿CĂłmo puede ser? Pues asĂ­ continĂșa hasta hoy. Ha pasado casi un mes y Dionisio sigue esperando, Clementina nunca se habĂ­a demorado tanto. 

Dionisio y Clementina son la pareja de cigĂŒeñas que conoce todo el pueblo, ya que fueron las primeras en confiar en nosotros y establecerse en nuestra iglesia. Año tras año han criado satisfactoriamente, hasta tres polluelos, y han vivido miles de anĂ©cdotas y experiencias que hemos compartido con ellas. Dionisio ha vivido algĂșn que otro año la fiesta pirotĂ©cnica que le montamos en Noche Vieja, algo que sĂłlo Ă©l puede contar a las otras 3 cigĂŒeñas. La mĂĄgica noche de marzas, o los conciertos, cĂĄnticos, fuegos artificiales, cohetes, procesiones, volteos de campanas y demĂĄs jolgorios que viven en primera persona durante las fiestas. Lo ven y lo oyen todo.

Pero Dionisio hoy no estĂĄ para festejos. EstĂĄ preocupado, y se le nota. Varias son las cigĂŒeñas que han intentado posarse en su nido estos dĂ­as, y todas han sido rechazadas y expulsadas por el paciente inquilino. 

Sabe que la migraciĂłn es un viaje muy peligroso, y aunque ellos ya son experimentados viajeros, la Naturaleza es imprevisible y marca sus propias pautas. El desierto es muy grande, los vientos del estrecho son muy fuertes, peligros como los aerogeneradores y los cables elĂ©ctricos siempre estĂĄn ahĂ­, sin contar con esas escopetas que caen en manos de quienes no deben... y Clementina ya no es aquella joven y resistente cigĂŒeña que un dĂ­a llegĂł a su pobre y pequeño nido y le gustĂł, y se quedĂł con Ă©l ya para siempre. 


CigĂŒeña blanca "Dionisio"


Pasan los dĂ­as, pero Dionisio aguarda, sin perder la esperanza, a que Clementina aparezca en cualquier momento por el horizonte...



Esperemos que Clementina llegue sana y salva cuanto antes.

¡Un saludo a todos y hasta la prĂłxima!