sĂĄbado, 7 de noviembre de 2015

Cuando cae la noche



¡Hola amigos! 



Estos dĂ­as en los que la lluvia y la escasez de luz hacen mĂĄs complicado encontrar cosas, he decidido salir al atardecer y buscar otro tipo de fauna que se mueva por la noche, y algo he podido ver.

En el cauce de un pequeño arroyo que corre por un molino abandonado del pueblo se suelen ver anfibos. Entre los mås abundantes, salen al camino colindante los tritones jaspeados:


TritĂłn jaspeado

TritĂłn jaspeado

TritĂłn jaspeado

Pero para mi sorpresa, también me encontré con otro anfibio que no había visto nunca y resulta ser un gallipato. Este tritón es un endemismo de nuestra península y de la costa marroquí, y por el Norte no es tan abundnte:


Gallipato

Este anfibio, junto con el rabilargo y el chotacabras cuellirrojo, son especies que al parecer tienen en el valle del Arlanza el límite mås norteño que alcanzan.

Otro anfibio que he visto es el sapo corredor, mĂĄs abundante en general.


Sapo corredor

El jueves, que es cuando estuve fotografiando los anfibios, pude ver también unos cuantos mamíferos nocturnos del tirón, por una carretera haciendo tiempo para que salieran mås anfibios:

Gineta 1
JabalĂ­ 4
Corzo 3
Zorro 1

Y mi padre vio 1 tejĂłn no muy lejos, casi nada.

Pero lo que mĂĄs me ha emocionado de lo que he visto esta semana ha sido lo que ha pasado esta misma tarde, en una vuelta que he dado por el valle del Arlanza con Fernando RomĂĄn.

Nada mĂĄs salir del pueblo, 1 ardilla correteaba entre unos chopos sobre otro arroyo.

Y antes de que se metiera el Sol, hemos podido ver en un recĂłndito y secreto enclave al Gran Duque, al bĂșho real. Un vuelo silencioso desde una atalaya hasta el corazĂłn del vallejo, perdiĂ©ndose entre las sombras, eso es lo que se me ha quedado grabado. Esperando a que oscureciera, hemos dado una vuelta por el entorno y una hembra de halcĂłn peregrino ha fallado un lance de caza ante nosotros y se ha marchado. Al volver, hemos intentado escuchar al bĂșho pero no ha querido cantarnos nada.

En fin, una experiencia increĂ­ble. La primera vez que veo a este sĂșper depredador y desde luego no se me va a olvidar nunca.

La Naturaleza no se para cuando oscurece, hay mucho mĂĄs movimiento del que parece.

Para acabar, un bando de 30 grullas migraba ayer hacia el SO por el pueblo.


Espero que os haya gustado la entrada.

¡Un saludo a todos y hasta la prĂłxima!