miércoles, 10 de mayo de 2023

La primavera monacal


¡Hola amigos!


Hoy he vuelto al entorno del monasterio de San Pedro de Arlanza, para ver cómo discurre la primavera por este rincón y cómo ha cambiado desde que estuve a finales del año pasado, en invierno.

Diría que sólo la abubilla ha estado ausente del coro de cantantes alados que podemos escuchar por estas fechas. Ruiseñores, oropéndolas, cucos y abejarucos, acompañaban a currucas, mosquiteros, reyezuelos, pinzones y demås artistas durante el continuo recital que he podido escuchar por todas partes.

AcercĂĄndome primero a echar un vistazo por el rĂ­o; un andarrĂ­os chico y varias lavanderas cascadeñas.


Lavandera cascadeña

Pero sin duda, los protagonistas aquí han sido los mirlos acuåticos, pues una pareja de jóvenes, ocupaban las rocas que medio año atrås ocupaban sus progenitores.


Mirlo acuĂĄtico



Mirlo acuĂĄtico



Mirlo acuĂĄtico

Desde lo alto de la ermita de San Pelayo, se puede obtener una buena vista panorĂĄmica de este legendario rincĂłn del valle. En lo alto, un halcĂłn peregrino vuela rĂ­o arriba, y casi al alcance de los dedos, una pareja de vencejos reales sobrevolaban las ruinas.


Vencejo real

Por supuesto, los aviones roqueros son aquí los dueños de estos roquedos, hasta 33 individuos. También, unos 15 vencejos comunes y otros 25 aviones comunes.

Una pareja de cernĂ­calos vulgares parece establecida por la zona.

Desde aquí arriba, oigo "relinchar" al pito real. Pasan los minutos, y por la "autovía" superior, un åguila culebrera y un alimoche después, desfilan sobre las ruinas.

2 corzos ladran entre los enebros y los ecos de las verticales de piedra.

39 especies y, un tercio de ellas, estivales.


Hasta aquĂ­ la entrada de hoy.


¡Un saludo a todos y hasta la prĂłxima!