viernes, 21 de abril de 2017

La mirada de lo salvaje





¡Hola amigos!



La tarde agoniza y los rayos del Sol apenas penetran ya por el intrincado monte. Comienzan a crecer las sombras, las formas... la tensión. Desde el corazón del bosque un ser observa, vigila, controla. Tiene la capacidad de ver sin ser visto. Está en su territorio, en su ambiente y ha llegado la hora de cazar.


Azor


Ya ha detectado a su presa. Como un fantasma, aparece de la nada con los ojos encendidos en fuego y sus afiladas garras por delante, atrapando de forma certera a su desdichada merienda. Las cortantes uñas se clavan hasta el fin, y no se soltarán hasta que el agonizante botín deje de moverse y expire su último aliento...

Lo ha logrado una vez más. Es el azor, el pirata de la espesura.


Azor


Entre dos luces, entre la niebla, en penumbra... En estas condiciones raramente fallará el lance. La fauna del lugar sabe que se expone a caer en sus garras si osa salir de sus escondrijos en momentos como esos. Es un cazador estrictamente forestal, por lo que se ha especializado para desenvolverse entre la maleza, y no le supone ningún obstáculo lo enrevesado que esté el bosque, su agilidad en vuelo es asombrosa.

Este cazador implacable posee una genética ideal que le convierte en el depredador diurno más temible en la zona, siempre y cuando el águila real no haga aparición, claro. Y aunque esté tan arriba en ese escalafón de la Naturaleza, no está exento de luchas, peleas y defensas tanto del territorio como de la caza ante otras rapaces que conviven en el mismo hábitat.

El azor conoce muy bien sus dominios, algo que le sirve para, en ocasiones, cazar "por intuición". No sería la primera vez que se lanza como un misil atravesando la chopera, el abrevadero, el palomar o la granja (zonas determinadas donde sabe que puede haber premio) sin ver directamente a la presa pero perfectamente preparado para el lance por si, efectivamente, los mirlos, gorriones, conejos o palomas estuvieran donde tienen que estar.


Azor


Es una especie que, por desgracia, en algunos lugares de nuestra Península es ya sólo un recuerdo. Por eso me siento un privilegiado, por haber podido presenciar unos minutos el comportamiento salvaje de este mítico ave, ave del que no pocas veces hemos oido hablar al maestro Félix, que sin ninguna duda apunta todo esto en su cuaderno de campo celestial y que desde arriba nos ve...


Azor


Este majestuoso azor tiene nombre, es una hembra y se llama Lola.

Es la dueña del monte bauto, nada pasa desapercibido para ella. Pronto tendrá que sacar una nueva pollada de azores, misión importante que le une a su consorte desde hace unos años.

El Sol ya se oculta allá por los páramos palentinos, y Lola desaparece con los restos de su presa, esfumándose entre el matorral, dejando tras de sí la sangrienta y desplumada huella que indica que estas son sus posesiones, su territorio de caza.


Azor


Ojalá que sigamos viendo por mucho tiempo la hermosa silueta de esta imponente rapaz por los montes y bosques de Quintanilla.

Gracias Lolo por presentarme a Lola y acompañarme, una jornada más, fotografiando la Naturaleza de Quintanilla y a las espectaculares criaturas que habitan en ella.



Bueno, espero que os haya gustado la entrada.

¡Un saludo a todos y hasta la próxima!





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