viernes, 9 de junio de 2017

Dentro y fuera del bosque





¡Hola amigos!



La vida salvaje está por todas partes, en todos y cada uno de los medios naturales encontraremos animales, grandes o pequeños, especializados para desenvolverse en ese hábitat.

Las aves forestales, como los torcecuellos, tienen todo lo que necesitan sin tener que salir de su arbolado. Esta pareja está entretenida en buscar alimento para alimentar a los hambrientos polluelos que aguardan en el fondo del nido. Su mimético plumaje caracteriza a estos veraneantes primos de los pájaros carpinteros:



Torcecuello


Torcecuello



Torcecuello



Torcecuello

Moviéndose por los alrededores, decenas de pajarillos como jilgueros, pinzones, herrerillos, carboneros, petirrojos, mirlos, pardillos, mosquiteros...


Jilguero (joven)


Pinzón vulgar (hembra)


Ya fuera del cobijo del bosque, el páramo se abre camino, delimitado por lejanas montañas.

Nuevamente, una presencia me es regalada. Ella. La princesa.

La joven águila real anillada ha vuelto (o no se ha marchado). Este lugar parece que puede ser bueno para establecerse, y de momento está subsistiendo. Bajo un Sol de justicia, permanece en una extravagante atalaya. Como dije en la entrada anterior, la población de conejo en la zona es más que suficiente así que, ojalá decida asentarse aquí para poder seguir disfrutándola más regularmente:



Águila real "56"



Águila real "56"



Águila real "56"


Tener tan cerca a la reina de las aves, es algo que eclipsa todo lo demás, un momento que hay que aprovechar y exprimir cada segundo de avistamiento.

A unos cuantos metros de aquí, un grupo de buitres leonados, escoltados por un buitre negro, parecen estar tumbados en la playa, y descansan mientras hacen la digestión:


Buitres leonados y buitre negro

Y surcando los cielos del páramo (volando alto), cerniéndose por momentos con semejante envergadura, esta blanquísima águila culebrera estudia cada metro de terreno en busca de su escamosa merienda:


Águila culebrera


Llegado a este punto, creo que con la entrada de hoy alcanzamos las 200.000 visitas. 

Uno de los principales objetivos del blog cuando lo abrí era intentar mostrar a la gente de Quintanilla toda la variedad de vida que tenemos alrededor, en nuestro pueblo y en nuestros campos, recopilar la mayor cantidad de información posible ahora y concienciar también un poco sobre el respeto al medio ambiente.

Creo que poco a poco hemos conseguido pequeños avances en este sentido, hemos hecho exposiciones de fotos, ¡incluso sacamos un libro!, pero aún hay mucha gente que sigue arrojando escombro al río, destroza nidos y tira papeles al suelo, así que aún hay mucho que hacer, y no esperar a que lo hagan otros, porque ese es el mayor error.




Espero que os haya gustado la entrada.

¡Un saludo a todos y hasta la próxima!





8 comentarios :

  1. Genial como siempre Isra, muy guapos los tuercecuellos, y de mi princesa que te voy a decir........espero que se quede por Quintanilla, un gran sitio para establecerse, y sobre todo con gente que quiere a la naturaleza como vosotros, un saludo.

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    Respuestas
    1. Hola Toño,

      gracias, los torcecuellos estaban a lo suyo, y nosotros a lo nuestro jeje. Ojalá pueda asentarse por aquí y encuentre pareja y un sitio para criar, nosotros la cuidaríamos muy bien, desde luego.

      Salu2!

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  2. Respuestas
    1. Hola Ana,

      muchas gracias, siempre me han llamado la atención y verlos tan cerquita ha estado genial.

      Salu2!

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  3. Qué lujazo ver así a los torcecuellos y poder tener de cerca al águila real.
    ¡Saludos!

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    Respuestas
    1. Hola Carlos,

      un lujazo, sí, a ver si logran criar y convierten aquello en el jardín de los torcecuellos jeje. Y lo de la real ya ni hablamos... la lotería.

      Salu2 Linse!

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